Nuestros comienzos
Siendo parte de la comunidad desde 1950
El legado del Nono
Hace más de siete décadas, en el año 1950, nuestro querido Nono dio vida a un sueño: fundó el frigorífico que con esfuerzo, visión y trabajo constante se convirtió en un verdadero símbolo de dedicación y compromiso familiar.
Con herramientas simples, pero con una enorme pasión por el trabajo bien hecho, sentó las bases de lo que hoy sigue siendo mucho más que una empresa: una tradición que continúa pasando de generación en generación.
A lo largo del tiempo, sus valores —el esfuerzo, la honestidad y el amor por lo que se hace— se mantuvieron intactos. Cada paso que damos lleva su huella, su ejemplo y su legado.
Hoy, el frigorífico sigue en manos de la familia, preservando la historia que comenzó con aquel hombre visionario que supo transformar un sueño en una realidad que perdura.